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jamon serrano, jamon selecta de Coren

El arte de comer jamón serrano

Poco importa por dónde lo miremos, porque el resultado es siempre el mismo: excepcional.

Disfrutar de un buen jamón es un lujo a nuestro alcance y, además, una excelente apuesta de futuro por la gran cantidad de nutrientes esenciales que aporta a nuestro organismo. Y es que no siempre somos conscientes del enorme beneficio que tiene el jamón para nuestra salud.

Consumido con inteligencia y equilibrio, como mandan las dietas ricas y variadas, el jamón aporta minerales, vitaminas y ácidos grasos poliinsaturados, como el ácido oleico. Éstos pueden ayudarnos a mejorar los niveles de colesterol LDL (el comúnmente llamado “malo”) y mejorar los de HDL (“bueno”). El consumo máximo de colesterol que se recomienda en la dieta es de 300 miligramos al día. En 100 gramos de jamón serrano hay sólo 70 mg. Si a ello sumamos un muy interesante aporte del mencionado zinc y añadimos la presencia de hierro, calcio, fósforo, magnesio y vitaminas del grupo B (B2, B3 o B6) y del grupo D, podemos constatar el alto valor nutricional de cada bocado de este delicioso manjar.

SÍMBOLO DE CALIDAD

Habitualmente presente en las meriendas de niños y adolescentes, el jamón es un producto apropiado y recomendable para todas las edades.

Agasajar a nuestros invitados con un buen plato de jamón serrano es un símbolo inequívoco de elegancia y buen gusto, en tanto en cuanto les ofrecemos un producto de altísima calidad, con un magnífico equilibrio nutricional. Es importante resaltar que el jamón siempre debe consumirse a temperatura ambiente. Los exigentes procesos de salazón, secado y asentamiento en la bodega tienen como fin garantizar una buena consistencia, un corte fácil y, lo que ahora nos interesa, una buena conservación sin necesidad de refrigeración. Además, todo ello permitirá disfrutar de una coloración con tonos rojos, típica de este producto.

La pieza debe mantenerse entre 14 y 22 grados centígrados, preferentemente en un lugar seco y con una buena ventilación. Para evitar la más mínima pérdida de sabor, debemos mantener cubiertas aquellas partes que no se vayan a consumir inmediatamente tapando la pieza con el tocino sobrante del corte o con una tela no demasiado tupida.

Cuando nuestros invitados estén a punto de llegar, será el momento de comenzar con el corte.

Deberemos escoger un cuchillo largo bien afilado para conseguir unas lonchas finas, casi transparentes. Cada corte abarcará el ancho de la pieza pero las lonchas no deberán ser demasiado largas, manteniéndose uniformemente entre 6 y 7 centímetros.

¡Disfrutar de buena compañía mientras degustamos un buen jamón es un lujo para los cinco sentidos!

Nosotros te recomendamos la gama de jamones Coren, en particular el Jamón Selecta procedente de cerdos alimentados con castañas, que se caracteriza por veteado y un sabor especial -con un toque ligeramente dulzón- gracias a la alimentación de los cerdos con castañas.