Entre las carnes , el pollo destaca por su escaso aporte de calorías y grasas además de ser fuente de niacina y vitamina B6. Estas características convierten al pollo en un alimento recomendable desde el punto de vista nutricional, ya que sus proteínas son de fácil digestión y alta calidad biológica. Dependiendo de la pieza del pollo encontramos algunas diferencias nutricionales:

- Pechuga: desde el punto de vista gastronómico, es la parte más apreciada del pollo , pues está prácticamente desprovista de grasa –apenas un 2% - y es de sabor nítido. La manera de prepararla es clave para que se mantenga jugosa y tierna. Es habitual en filetes o brochetas.
- Pescuezo: el pescuezo o cuello es una parte bastante sabrosa, aunque poco aprovechable. Es ideal para caldo y sopas. - Ala: las alitas son un aperitivo excelente. La parte más carnosa es la que está próxima al cuerpo. Resultan perfectas para barbacoa, adobadas o fritas, con la textura crujiente o mojadas en salsa.
- Muslo: contiene más grasa que la pechuga y es esencial en guisos y estofados. Al ser una pieza más musculosa, el sabor es más pronunciado.
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