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¿Y si ponemos pollo en Navidad?

Cuando tenemos una fiesta y especialmente en estas fechas, en que las comidas son continuas, tampoco tenemos que rompernos la cabeza con platos rebuscados. Hasta hace muy pocos años los grandes acontecimientos se celebraban con los pollos que se criaban en casa. Un plato sabroso y barato.

Parece que cuando llegan estas fechas navideñas tenemos la obligación de comer platos muy especiales y caros y con productos que no comemos el resto del año (capón, pularda, pavo…), pero si nos paramos a pensar lo exquisito que es un pollo de corral bien cocinado, quizás cambiemos de opinión y de menú. Coren cría y ofrece el auténtico pollo campero, como los de casa, criados en Galicia al aire libre y con una alimentación 100% vegetal, basada principalmente en maíz. Tienen una edad mínima de 81 días, ofrecen una carne firme, sin grasas, pero de suave textura al paladar y un sabor intenso. Es un pollo de raza pura de campo, de pluma roja y crecimiento lento. Y es que, además, la carne de esta ave nos aporta múltiples beneficios para nuestra salud, ya que tiene proteínas de alto valor biológico, aporta vitaminas tipo B, que protegen al sistema nervioso e intervienen en el metabolismo y minerales hierro, que interviene en la formación de los glóbulos rojos y el transporte de oxígeno; fósforo, que forma los huesos y potasio, que es esencial para la contracción muscular y el funcionamiento del corazón. Por eso hoy pedimos a Miguel Vigo, jefe de cocina de O Parrulo, que nos preparase pollo relleno para estas fiestas.


Ingredientes

A un pollo relleno se le pueden añadir múltiples ingredientes, según nuestros gustos. Miguel Vigo en este caso los hizo con manzana, jamón, castañas, orejones, dátiles y nueces «lo picamos bien el día anterior, le añadimos vino de Oporto o Pedro Ximénez —explica el cocinero— y lo dejamos macerar hasta el día siguiente. También se puede hacer este relleno con carne de cerdo y ternera picadas, e incluso con pan mojado en leche».


Preparación

Antes de introducir el relleno en el pollo es necesario, después de quitar las vísceras y limpiar cuidadosamente los restos que puedan quedar en su interior, pasándolo por agua «es recomendable —explica el jefe de cocina de O Parrulo— pasarlo por el fuego, con el fin de eliminar restos que puedan quedar de plumas o pelos, para no encontrarlos a la hora de comer». Una vez relleno lo pasaremos a la bandeja del horno, con una cama de cebolla.


Relleno

Una vez bien limpio el pollo de corral, echamos sal y se introduce en su interior, por la abertura que previamente hicimos por la parte trasera,la masa del relleno. Para cerrarlo, si no tenemos una aguja e hilo, podemos hacerlo con palillos atravesados. Eso va a impedir que con el calor se derrame cuando está en el horno y , de esta forma, se mezclen adecuadamente los sabores del pollo y el relleno.


Cobertura

Finalmente y antes de introducirlo en el horno, se rocía abundantemente con algún tipo de vino o licor, en este caso fue con Pedro Ximénez. También y para que el dorado final sea más atractivo podemos «recubrir el pollo con manteca de cerdo. Lo meteremos en el horno a una temperatura de 150 grados, dejándolo entre dos horas o dos y media, dependiendo del tamaño del ave. Entretanto preparamos las patatas y los higos.